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La Calidad en la Atención de la Salud “Un Derecho para Todos” - Parte II


En la edición anterior de APM les acercamos la primera parte de la Conferencia del Dr. José María Paganini, Presidente del Centro Especializado para la Normalización y Acreditación en Salud (CENAS) y Miembro Correspondiente Nacional por la Academia Nacional de Medicina; en el marco de la XXXI Reunión Internacional de la ISQUA. En este número completamos el artículo, el cual abordará: las estrategias sistémicas para la cobertura universal y la calidad para todos; experiencias recientes de políticas sistémicas; las 10 recomendaciones hacia una política sistémica; marco legal para despertar las potencialidades y la inteligencia sistémica; el derecho a la salud y la calidad; y las conclusiones..



Las estrategias sistémicas para la cobertura universal y la calidad para todos.
Estamos ahora en condiciones de definir las estrategias sistémicas para una armonización de saberes de los diferentes campos del conocimiento sin perder la individualidad y riqueza de cada uno. Las ciencias médicas y la salud pública no pueden estar ajenas a ellas.
De ellas extraemos conceptos de gran valor para la definición de políticas sistémicas en salud. El primero de ellos a tener en cuenta es el concepto de “complejidad sistémica” como una complejidad epistemológica y social.
En base a ello una característica fundamental de un sistema complejo es su integración por diferentes subsistemas y sistemas asociados quasi autónomos, actuando en base a diferentes lógicas y grados de libertad, y con compromiso de acciones internas y externas derivadas de su amplia relación con el contexto.
Esta situación ha llevado a identificar en la mayoría de los diagnósticos sistémicos el concepto de fragmentación y o segmentación definida como una característica negativa, cuando en realidad y en base a las teorías de la complejidad, la denominada fragmentación sistémica surge de la composición múltiple institucional de los mismos. Estas diversas instituciones son las que le otorgan al sistema su potencialidad y riqueza de objetivos.
No se trata por lo tanto de “destruir” o “romper” la fragmentación sino de utilizar la potencialidad de cada subsistema en un análisis global de armonización de saberes.
La cobertura universal y la calidad del sistema de salud se lograra a partir de definir estrategias de desarrollo globales para cada uno de los numerosos actores del sistema de salud, hacia un análisis de sus políticas y su contribución a los objetivos finales del sistema.
Otras características de la complejidad sistémica lo constituyen los procesos espontáneos de auto organización y auto aprendizaje que se originan de las relaciones múltiples como los procesos educacionales, el desarrollo de la comunicación, la investigación y la utilización de los sistemas de información. En muchas situaciones un sistema complejo da origen a procesos de orden espontáneo hacia el autocontrol con el objetivo de contribuir a la homeóstasis del sistema.
En otras ocasiones requieren un ajuste permanente para la armonización de los saberes. La autoevaluación y el análisis del cumplimiento de estándares son estrategias validas que ayudan al orden espontáneo.
Teniendo en cuenta estas bases teóricas y características se puede definir al sistema de salud como un sistema híper complejo ya que se nutre de los aportes permanentes surgidos de los sistemas y componentes que lo integran, de la investigación científica y de las demandas crecientes de las necesidades de la población y de la sociedad para una mayor eficacia, efectividad y eficiencia en la utilización de los recursos.
Se desprende de ello que toda política y estrategia para el desarrollo sistémico no debe ser combatir ni anular la complejidad, ni en la definición de políticas aisladas o de simplificación que llegan a limitar el adecuado desarrollo sistémico.
Las soluciones parciales de estas políticas aisladas a veces llegan a ocultar o a hacer olvidar la visión sistémica, y cuando se repiten por años se transforman en lo que Lyotard llama “la dictadura del mensaje”.48
El desafío consiste en, a través de la auto-reflexión, lograr un horizonte de entendimiento de cada subsistema49 y a partir de allí desarrollar un plano de relaciones sistémicas que pueda ser utilizado por todos los subsistemas y componentes para una reorientación de la energía sistémica hacia principios y objetivos comunes.

Las experiencias recientes de políticas sistémicas.
En las últimas décadas identificamos en la literatura especializada relatos de experiencias que aportan información para avanzar en la definición de políticas e intervenciones en sistemas de salud.50 51 Entre ellas debemos mencionar el informe de la OMS relacionado con las opciones de políticas de salud 2013 y el estudio realizado en Canadá sobre una recopilación bibliográfica de acciones globales.
En el primero de ellos destacamos la mención de la urgente necesidad de lograr la cobertura universal y la evaluación de las inequidades y su relación con la acción intersectorial.
El segundo informe, luego de analizar unas 80 experiencias sobre intervenciones de transformación sistémica, se define lo que se denominan las cinco reglas básicas para las políticas sistémicas.
La promoción del liderazgo compartido en todos los componentes y niveles del sistema; el desarrollo de procesos educacionales posibilitando el autoanálisis a partir de los sistemas de información; y la participación de los médicos, de los profesionales de la salud y de todo el personal, de la población y el respeto por la historia.

Las 10 recomendaciones hacia una Política Sistémica.
De los anteriores análisis de las teorías de la complejidad y de las experiencias de políticas sistémicas podemos extraer 10 recomendaciones como las bases que nos permitan definir políticas sistémicas para la equidad y calidad:
1. Lograr un acuerdo participativo de todos los actores sobre los principios éticos y los mandatos de la razón moral de la salud y las evidencias de la razón científica para la armonización de todas las actividades promoviendo una actitud de pensamiento relacional hacia la equidad y calidad.
2. Respetar las características de complejidad del sistema de salud facilitando el nacimiento de diferentes estrategias para potenciar la contribución de todos los actores, componentes, subsistemas, sistemas asociados, a los objetivos finales del mismo. Teniendo en cuenta la historia y el nivel alcanzado por cada uno.
3. Poner en práctica las denominadas políticas horizontales y verticales en forma simultánea, identificando a todos los niveles de gobierno y la sociedad civil, nacional, provincial y local, en todos los sistemas locales, las instituciones de prestación, las redes de servicios, todos los planes y programas, los sistemas de formación de recursos humanos, de investigación y los sistemas de financiación.
4. Definir y aceptar por consenso los estándares básicos genéricos y específicos en base a los principios y evidencias expresadas en protocolos de acción, que actúen como catalizadores para orientar el desarrollo de cada componente sistémico.
5. Posibilitar el desarrollo de un sistema de información amplio con indicadores institucionales de cumplimiento de estándares e indicadores epidemiológicos locales, que midan los riesgos de todos los determinantes sociales y ambientales de la salud. Por condición de vivienda, geográfico, nivel social económico, educación, situaciones demográficos, riesgos específicos de salud.
6. Evaluar permanentemente los resultados de la población según los determinantes sociales, tanto a nivel global como local; al mismo tiempo en base a indicadores que se originan en los niveles locales, en relación a poblaciones en riesgo y actividades y resultados en promoción, prevención y su atención midiendo accesibilidad, cobertura, continuidad y contenidos en base a riesgos y necesidades específicos hasta evaluar los resultados alcanzados.
7. Evaluar la satisfacción y participación de la familia, el personal de salud y la comunidad.
8. Facilitar y promover el desarrollo de procesos de autoevaluación, autocontrol, y evaluación externa sobre la aplicación y el desarrollo de los estándares definidos.
9. Promover el desarrollo en cada nivel de intervención tanto en la conducción, programas instituciones y redes locales, la definición de planes estratégicos con identificación de problemas actividades e indicadores para su cumplimiento.
10. Promover una nueva racionalidad sistémica y una actitud científica social, favoreciendo la comunicación interna y externa entre actores y la población, la participación, la auto-organización como un proyecto continuo de investigación evaluativa utilizando el poder unificador de la ciencia para contribuir a dar continuidad a este proceso en donde el sistema de salud, en su totalidad, inicia un diálogo de acción, evaluación, acción entre todos los componentes del sistema y de todos los saberes que lo integran. Evolucionando del “yo pienso cartesiano” a “nosotros pensamos sistémico”.52

Un marco legal para despertar las potencialidades y la inteligencia sistémica. Hacia el derecho a la salud y la calidad.
Teniendo en cuenta el desarrollo de las tres dimensiones de la razón antes expuestas, desde la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP se ha elaborado una propuesta como un marco legal con el objetivo de despertar las potencialidades y la inteligencia sistémica.53
Se lo puede definir como un “proyecto de ley–paradigma” que apoya y ayuda al crecimiento de todos. Una ley como un acuerdo docente pedagógico de investigación con el objetivo de asegurar el derecho a la salud y la calidad para todos.
Esta ley paradigma se compone no solo de mensajes normativos sino también de mensajes estratégicos, es decir, no solo qué hacer sino cómo hacerlo.
Se parte de la identificación de todos los actores de los niveles, nacional, provincial, municipal del Estado y de la sociedad civil. En la conducción, sus programas y a todos los prestadores, financiadores y las instituciones de capacitación, de investigación y a la comunicación. Todos ellos se incorporan a procesos de autocontrol y auto organización, y la definición de planes estratégicos de desarrollo a través de la aplicación de protocolos de gestión y protocolos de atención de la salud y la aplicación de todos los indicadores definidos. No es un programa político aislado, es un paradigma de teoría y ciencia sistémica para la salud. Consiste en el comienzo del desarrollo de un sistema de salud con base científica social. Para ello se utilizan las evidencias que identifican los estándares y los indicadores a utilizar.

Conclusiones.
Estamos proponiendo una inversión en la inteligencia y el pensamiento colectivo para la equidad y calidad. No es un programa político aislado. Es mucho más que eso. Es un paradigma de teoría y ciencia sistémica para la salud.
La responsabilidad moral de la ciencia y las teorías de la complejidad y de la transdisciplinariedad nos guían en la construcción de una visión y de una política de acciones concretas para el sistema de salud, como ya se mencionó, un horizonte de entendimiento de todos los subsistemas.
Para finalizar una última reflexión. Debemos reconocer las limitaciones de este proyecto. Ya que un sistema de salud solo no puede resolver los problemas sociales instalados. El mismo no podrá resolver la pobreza, la marginalidad, la falta de oportunidades en educación, trabajo, vivienda, es decir; la responsabilidad de todo el sistema económico social de desarrollo.
Este proyecto quiere demostrar que en salud se debe y se puede ser mejor a partir de una visión científica social de armonización de saberes con equidad. Debemos hacerlo con pasión y con emoción, como dice el filósofo George Santayana54: “La definición de una teoría y de una visión social como expresión de la creatividad del ser humano no debe estar alejada de la emoción”. “Si la música despierta nuestra emoción y nos llena de pasión cuando llega a nuestros oídos con la armonía de la combinación de sonidos, cuanta más emoción podríamos todos disfrutar con la armonía de un trabajo común en la utilización de todos los conocimientos de la ciencia hacia una sociedad mejor”.


Referencias
48. Lyothard. La condición posmoderna
49. Gadamer H. mito y razón. España: Paidos, 1997. p. 22
50. Best A, Greenhalgh T, Lewis S, et. al. Large-System Transformation in health care: a realist review. The Milbank Quarterly. 2012 90(3):421-456
52. Sonis A, Paganini JM. Hacia sistemas integrales de atención. EN: Sonis A, et al. Atención de la salud. Buenos Aires: El ateneo, 1983. p. 261-365
52. Latour B. Cogitamus: seis cartas sobre las humanidades científicas. Buenos Aires: Paidos, 2012. p. 200.
53. INUS – Facultad de Ciencias Médicas. Proyecto de Ley: El derecho a la calidad y seguridad de la atención de la salud. 2012
54. Santayana G. The life of reason: reason in science: reason and science. Estados Unidos: Nabu Press, 2012. p. 338



 

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